ANA HIGUERAS, 1970-1971

Críticas, crónicas, entrevistas



1970


51) Brahms-Saal (Musikverein), Viena, Kompositionsabend- Awedis Djambazian, 25 de febrero de 1970

Críticas:
Manfred Pszczolka, "Kurier", Viena, 2-3-1970: "(...) Awedis Djambazian steht wohl heute noch im Lager des Neoklassizismus, neigt aber schon hinüber ins Reich der Neutöner. Die Musik, die er Schreibt, ist sehr effektvoll angelegt und entbehrt nicht einer gewissen Suggestivkraft. Sie verlangt nach szenischer Gestaltung.
Dir Ausführenden, voran die Sopranistin Ana Higueras, gaben ihr Bestes. Das Publikum war von dieser "neuen" alten Musik begeistert."
Herbert Müller ,"Volks Blatt", Viena, 27-2-1970: "(...) Die Ausführenden packten ihre verantwortunsvolle Aufgabe mit bedigunslosem einsatz an: (...) Ana Higueras setzte ihren leichten Sopran kultiviert ein und war im Armenisch offensichtlich bestens bewandert (...)"


52) Volksoper Wien, "Der Liebestrank", (El Elixir de Amor), de G. Donizetti, reposición el 15 de marzo de 1970

Críticas:
"Wiener Zeitung", (firma B.N.) Viena, 27-3-1970: "Mit dem nötigen Schwung. Ana Higueras sang dir Rolle der "Primadonna", der reichen Pächterin Adina, die nach manchen Schwierigkeiten ihren Nemorino bekommt. In ihrer zierlichen Erscheinung und mit ihrer ungemein beweglichen, leicht schaf timbrierten Stimme ist sie eine echte Koloratursoubrette, bltzsauber in der intonation und spielend leicht sich über dem Ensemble haltend. (...) Das Publikum freute sich an der frischen und entzückenden Aufführung sichtlich und war dementsprechend applausfreudig."
"AZ - Kultur", (firma P-er), Viena, viernes 27-3-1970: "In der Partie der koketten Landschönen Adina gefiel die attraktive Ana Higueras durch ihren frischen, scharf klingenden Sopran mit leichten, tadelloser Koloratur, durch ihre anmutigen Bewegungen und durch ihr überzeugend temperamentvolles Spiel. (...)
"Kurier", (firma STO-), Viena, miércoles 1-4-1970: "Volksoper: Donizettis "Liebestrank" mit Ana Higueras. (...) Ana Higueras stattet Adina mit ihrem Schlanken, koloraturgewandten Sopran aus, der sich so grazil anhört, als sie selbst anzusehen ist. (..) Das Publikum hatte sein Vernügen und aplaudirte lebhaft."


54) Entrevista de DONALD para "Blaco y Negro", abril de 1970

"Ana Higueras, una cantante de ópera:
Es soprano ligera. Tiene veinticinco años. Ana Higueras es sobrina de Lola Rodríguez Aragón, casi recién nombrada directora de la Escuela Superior de Canto en Madrid, y maestra a lo largo de su carrera docente de algunas de las más célebres divas de la ópera en cabeceras de cartel de los más prestigiosos teatros del género en todo el mundo. Ana Higueras tiene el aire juvenil que corresponde a su edad, y una gran vivacidad de expresión. Su escalada del éxito ya ha dado comienzo. La Ópera de Viena le ha abierto de para en par sus puertas; para ser más exactos, la ha implantado en sus escenarios.
DONALD.- ¿Hemos dicho bien, escenarios?
ANA HIGUERAS.- Sí, porque, en realidad, son dos: el del Volksoper y el del Staatsoper. En uno, la próxima temporada actuaré como artista titular; en el otro, como artista invitada.
D.- Bien, cabría empezar, Ana, dado su parentesco con Lola, recurriendo a la frase hecha: "De raza le viene al galgo". Pero de todos modos , siempre es curiosos conocer cómo nace una vocación.
A. H.- En mi caso, más que la fuerza de la herencia, lo que decidió mi camino fue la voluntad de mi tía, su empeño en hacer de mí una cantante a toda costa. Y no es que no me atrajese el canto, pero era más bien en mí un gusto de aficionada que una inclinación con miras profesionales. Mi voz no estaba, claro está, educada, ni yo confiaba demasiado en ella.
D.- ¿Y entonces?
A. H.- La tía Lola tomó la decisión y la responsabilidad que esa decisión implicaba. y dio comienzo a mi formación. Había que aprenderlo todo: solfeo, piano, canto y los idiomas: el italiano, el francés, el alemán...Y adquirir los elementos de cultura imprescindibles como cobertura de la preparación musical.
D.- ¿Qué edad tenía usted cuando inició esos estudios?
A. H.- Catorce años. Fue el comienzo, porque el estudio en una profesional del canto jamás termina. Cuando no se actúa, cuando se disfruta de vacaciones hay que dedicar varias horas todos los días a estudiar.
D.- ¿Cuando dio el primer paso que le hizo a usted misma confiar, pensar en que tanto esfuerzo no era baldío?
A. H.- Pues...no sé... Quizá cuando gané en 1965, a los 21 años, el Primer Premio en el Concurso Internacional de Canto de Toulouse
D.- ¿Y luego fue todo como una seda?
A. H.- Luego se sucedieron las audiciones, las proposiciones de contratos. Pero...
D.- ¿Qué?
A. H.- La tía Lola estimó que, aunque hiciera algunas audiciones en Europa, la formación intensiva no había concluido. Mi tía es una profesora exigente que no admite fallos en sus discípulas, y mucho menos el fracaso; que se queden a medio camino. Y conmigo, como es lógico, su interés la hizo siempre ser aún más rigurosa.
Lola Rodríguez Aragón, como hemos dicho, está presente. Escucha con atención, pero se advierte en ella el decidido propósito de no intervenir, de dejar que Ana Higueras lo diga todo. Las afirmaciones que acaba de hacer le hacen sonreír.
D.- Sin embargo, ahora ya está usted lanzada. No hay que subrayar la importancia de su ingreso en los teatros de ópera de Viena. ¿Piensa afincarse en ellos?
A. H.- Viena es un centro importante para la ópera. Desfilan por sus teatros los mejores directores del mundo, y los mejores cantantes. Desde allí se va a otras capitales de la música.
D.- ¿Y ahora, concretamente, qué es lo que canta, cuales son sus obras?
A. H.- "Olimpia", de los "Cuentos de Hoffmann", de Offenbach; "Reina de la Noche" de "La Flauta encantada", de Mozart; "Adina" del "Elixir de amor", de Donizetti(...)"


57) I Ciclo de Interpretes Españoles en España, Diciembre de 1970
Ana Higueras, soprano. Miguel Zanetti, pianista

Críticas:
"Diario de Pontevedra", Pontevedra, 12-12-1970: "Extraordinario éxito de la soprano Ana Higueras. Con extraordinaria brillantez y concurrencia de público se celebró ayer, en el Teatro Principal, un concierto organizado por la Sociedad Filarmónica de Pontevedra, que estuvo a cargo de la soprano Ana Higueras acompañada por el pianista Miguel Zanetti. La actuación de estos dos geniales artistas fue del completo agrado del público que les premió, varias veces en le curso del concierto, con calurosos aplausos. (...) Ante el rotundo éxito alcanzado por estos dos artistas, al final del programa hubieron de interpretar, a instancias del público, "Aleluya" de Mozart y una canción de Nin, volviendo a sonar cálidos aplausos como agradecimiento a tan destacada "propina"."
"El Pueblo Gallego", Pontevedra, 12-12-1970: "Concierto de Ana Higueras en la Filarmónica. A última hora de la tarde de ayer, en el Teatro Principal, y ante numerosísimo y selecto auditorio, la Sociedad Filarmónica Pontevedresa ofreció un nuevo concierto, que estuvo a cargo de la genial soprano madrileña, Ana Higueras, primera soprano de la ópera de Viena, acompañada la piano por Miguel Zanetti, tan conocido del público pontevedrés. La audición resultó extraordinaria, siendo larga y calurosamente ovacionadas por la numerosa concurrencia las obras de Scarlatti, Haendel, Mozart, Literes, Del Vado, Pla, Rodrigo y Turina, interpretadas por Ana Higueras y su acompañante al piano. El entusiasmo del selecto auditorio se produjo de forma elocuente al final del concierto, obligando a Ana Higueras y Miguel Zanetti a la interpretación de otras varias obras, en las que asimismo fueron ambos artistas ovacionados."
"La Región", (firmado G.)Orense, 15-12-1970: "Ana Higueras y Miguel Zanetti, ayer en el Aula de Cultura. Otro recital en el Aula de Cultura, bajo el patrocinio de la Comisaría General de la Música y a través del Conservatorio de Orense, dentro del I Ciclo de Intérpretes españoles en España. esta vez a cargo de Ana higueras, con el acompañamiento al piano de Miguel Zanetti. De Ana Higueras apenas hay nada que decir, porque todos sabemos lo que representa dentro del panorama lírico nacional e internacional. Hace muy pocos días, cuando se recibió la noticia de que iba a celebrarse esta actuación suya en Orense, estaba cantando en Viena. Y, habiéndola oído ayer, cuantos la oyeron, han visto confirmadas las razones de su admiración. Precisa, musical, plena de facultades en las páginas de Scarlatti, Haendel y Mozart, y sencillamente adorable en las canciones españolas de Pla, Rodrigo, y Turina. A su lado, Miguel Zanetti, ya conocido también de nuestro público, apoyó con el piano muy diestramente, muy artísticamente, la labor de ana Higueras. Ambos recogieron los aplausos sinceros del auditorio que les rindió el homenaje de cariñosas demostraciones de simpatía."
Ramón Patiño, "La Voz de Galicia", La Coruña, 17-12-1970: "Brillante concierto de Ana Higueras. (...) Aunque no fuera más que por ser sobrina de Lola Rodríguez Aragón, ya consideraríamos a Ana Higueras vinculada a nuestra ciudad; pero en La Coruña nos sentimos, además, orgullosos de que aquí haya obtenido triunfos que figuran entre los primeros de su brillante carrera: "Bodas de Fígaro", "Lucía", "Barbero de Sevilla) nos dieron ocasión de aplaudirla. Y una ocasión más especial todavía, el estreno de la obra encargada por el I Festival e Música al maestro Joaquín Rodrigo, "Rosaliana", que fué un gran triunfo para el compositor y para su gentil intérprete. Ana Higueras, a los siete años de terminar sus estudios de canto con el máximo galardón, se muestra, como es lógico, más segura de sí, como artista avezada a enfrentarse con difíciles y comprometidas actuaciones. Su voz, que tiene aún la lozanía de la juventud, posee un timbre gratísimo que conserva el color en los tres registros. Su depurada escuela -no en balde es discípula de Lola Rodríguez Aragón- está al servicio de algo que no se logra sólo por el estudio: la sensibilidad, lo que ha de ser base de una adecuada expresión de la música.
Empezó el concierto con la cantata de Scarlatti "Idolo mío" de depurada sencillez. Luego, cuatro arias de ópera de Haendel, entre las que podemos destacar "Joshua", por los difíciles adornos vocales que fueron claro exponente de la agilidad de la voz de la artista. Terminó la primera parte con dos arias de Mozart, la delicada "L'amerò, sarò costante", de "Il Re Pastore", y la de concierto "Mía speranza adorata", ambas con filigranas de coloratura, con dos "fas" agudos, la última, que Ana dio sin esfuerzo y sin perder la expresión musical. Todas las interpretaciones fueron muy aplaudidas y, al final de esta parte, se prolongaron durante varios minutos. La segunda parte, dedicada a compositores españoles, empezó con "Si de rama en rama", de Antonio Literes (siglo XVIII), "Molinillo que moles amores", de Juan del Vado (siglo XVII) y "Seguidillas religiosas", de Manuel Pla (siglo XIX), con redoblados aplausos para esta última obra y su interpretación. Luego, "Cuatro madrigales amatorios", de Rodrigo y tres canciones de Turina, deliciosos todos ellos y que valieron a la intérprete y su acompañante unánimes aplausos. (...) Los entusiastas aplausos fueron correspondidos con el villancico "Coplillas de Belén", de Joaquín Rodrigo, y el "Aleluya", de Mozart, después."
F. J. Alcántara, "El Ideal Gallego", La Coruña, 17-12-1970: "Triunfo de Ana Higueras y Miguel Zanetti. de verdadero regalo puede calificarse el concierto de ayer, presentado por la Sociedad Filarmónica, dentro del "Primer Ciclo de Intérpretes Españoles en España" que organiza la Comisaría General de la Música, de la Dirección General de Bellas Artes. regalo espléndido y con sorpresas. Porque sorpresa es oír esos graves de precioso color, de consistencia ya muy afirmada, a una soprano a la que hace apenas unos años situábamos declaradamente en el registro de "ligera". Sorpresa el centro, bello y suave, sin cambio de color. Sorpresa la espléndida facilidad de cantar en una media voz impresionante el "O sleep.." haendeliano del "Semele". Ya no lo es la estupenda escuela -a la que se añade, indudablemente, el peso de una experiencia musical como tiene que ser la vienesa a lo largo de un año- ni lo es la facilidad en el registro alto, en las difíciles notas de Mozart del "Re pastore" o "Mía speranza". Pero sí es sorpresa -y no pequeña- el valor, la resistencia, en una soprano joven, para un programa erizado de dificultades sin concesiones a soluciones cómodas (por ejemplo, el "tempo" concitado, brillantísimo, de Haendel) y todo ello con justeza, con precisión que más sería propia de una cantante con muchos años de carrera.
Ya la entidad misma del programa fue un acierto de gusto, de coherencia musical: una primera parte dedicada a clásicos en los que la personalidad de ana Higueras, soprano coloratura, parece hallarse a sus anchas; una segunda parte de canciones españolas: desde los autores de nuestro siglo XVIII -Literes, Del Vado, Pla- apacibles, de evidente sentido melódico, a dos representantes de la generación de nuestro siglo: Rodrigo y turina. Equilibrio, mesura, dificultad técnica salvada holgadamente en una vocalización preciosa de color, cálida siempre, de pura musicalidad, fue el resultado de todo el programa. Valiente y clara en las agilidades, en el "tempo", a veces vertiginoso (algunos fragmentos de Haendel sirvan de ejemplo); sensible en los registros graves, de buena plenitud, sin crudezas; muy bella en el centro, la voz de Ana Higueras parece pasar de un punto a otro de su extensión con facilidad, con maestría y, sobre todo, con un gusto íntimo por lo que es exactamente musical: y en eso está su grandeza de hoy. (...)"
S. Ruiz Jalon, "Gaceta del Norte", Bilbao, 20-12-1970: "La soprano Ana Higueras en "Conciertos Arriaga". Dentro del "I Ciclo de Intérpretes españoles en España", Conciertos Arriaga ofreció anoche en el Salón del Colegio Oficilal de Arquitectos Vasco-Navarro, un recital de canto con la joven soprano Ana Higueras, cantante de muy excelente arte lírico, cuyo programa puso de manifiesto su escuela de canto y vos al servicio de unos estilos en los que demostró su fina sensibilidad. Desde el aria del barroco hasta la canción popular en la inspiración de Rodrigo, Turina y otros maestros, Ana Higueras mereció los muchos aplausos de que fue destinataria por un público pródigo en sus aplausos. Miguel Zanetti, pianista de virtudes musicales que siempre tenemos que resaltar, acompañó y colaboró con la cantante, compartiendo con ella el éxito del concierto."
J. A. Larrauri, Bilbao, 20-12- 1970: "Gran éxito de Ana Higueras. (...) Tuvo lugar ayer un recital de canto en "Conciertos Arriga", que nos hizo una brillante presentación de la soprano española Ana Higueras. En el programa, obra de Scarlatti, Haendel, Mozart, Literes, Del Vado, Pla, Rodrigo y Turina. No vamos a especificar obra por obra, en cierto modo, por falta de espacio, pero también por la constante exquisita calidad que Ana Higueras supo mantener a lo largo del más variado y difícil repertorio. Por tanto la impresión que se mantuvo en todo el programa: una voz brillante y segura con densidad sonora, amplitud de registro, agilidad en los agudos, en fin, con valentía y desenvoltura ante las mayores dificultades. Por otra parte en los pasajes de velocidad -repertorio de Haendel etc.- en los más difíciles intervalos con una afinación sumamente lograda. Fue un éxito muy destacado que nos ha revelado a una extraordinaria soprano española. Y otro éxito, como siempre, el acompañamiento de piano de Miguel Zanetti."


1971

62) X Semana de Música Religiosa de Cuenca, Iglesia de San Miguel, Cuenca, 6 de abril de 1971

Obras de Montsalvatge, Esplá y Mompou. Encargos de la Semana de Música Religiosa de Cuenca

Críticas:
Xavier Millet, "Diario de Cuenca", Cuenca, 8-4-1971: "(...) Mención aparte merece la solista Ana Higueras. Su purísima y cálida voz de soprano logró matices insuperables; por ejemplo su "lamentación" final tuvo una expresividad conmovedora, fue un suspirar dolorido que difícilmente se olvida. "D'Oració de temps" fue interpretado con luminoso encanto en sus últimos versos. Magnífico, acariciador, el "vibrato"; potentes y seguros los agudos, amplio y ricamente modulado el registro, y perfecta la afinación, teniendo una base de acompañamiento tan exigua y discontinua. El "Salmo De Profundis", de Oscar Esplá, que se interpretó a continuación, es una pieza que al principio sorprende por la sobriedad con que se ha tratado el tema. (...) García Asensio estuvo francamente bien y sacó buen partido de todos y cada uno de los elementos a su cargo. (...) Ana Higueras no desmereció de su anterior interpretación y el bajo Julio Catania, profesional y dúctil como siempre, aportó a su cometido gran hondura dramática. (...)"
Antonio Iglesias, "Informaciones", Madrid, 15-4-1971: "(...) La sesión fue feliz ocasión para comprobar el excelente grado alcanzado por la soprano Ana Higueras, con mayor volumen que en otras ocasiones, con un color preciosos, con un desenvolvimiento sorprendente por su naturalidad, en fin, con la máxima categoría en sus difíciles intervenciones solistas (...)"
J. Braga Santos
, "Época", Lisboa, 15-4-1971: " (...) " (...) "Cinco invocaciones al Crucificado" escrita para canto, piano e um pequeno conjunto instrumental de câmara, a sua factura é hábil, assim como a parte vocal, que teve como intérprete a catora Ana Higueras, cuja linda voz e óptima escola se evidenciaram. Desde Maio de 1965, quando do Festival da Sociedade Internacional de Música Contemporânea, que a nao ouviamos e verificamos que o seu timbre se modificou bastante nestes seis anos. Ana Higueras era um autêntico soprano ligeiro com una cor raríssima, e embora a sua voz fosse pouco volumosa, a pureza tímbrica da reglao aguda era tal que fazia dela uma artista de excepçao no mundo lírico. Com o tempo, verificámo-lo agora, a sua voz encorpou-se, ganhou um volume e uns graves que outrora nao possuia. A tessitura da parte vocal na obra de Montsalvatge, que de resto cantou primorosamente, nao nos dá possibilidades de verificar se conserva esses agudos incomparáveis. Vamos ouvi-la dentro de dias, em Viena, na Rainha da Noite da "Flauta Mágica" de Mozart e sobre essa récita contamos informar os leitores da ÉPOCA. (...) Na composiçao de esplá, o quarteto de excelentes solistas, constituido pelo soprano Ana Higueras, meio-soprano Inés Rivadeneira, tenor José Foronda e baixo Júlio Catania, actuou com uma unidade exemplar de conjunto (...)"
Fernando Ruiz Coca
, "Nuevo Diario", Madrid, 13-4-1971: "(...) En la antigua, perfectamente acondicionada, Iglesia de San Miguel, sonaron la "Invocaciones" en la voz que madura hermosamente, de Ana Higueras, con un grupo de solistas de la Orquesta Filarmónica, al frente de los cuales estaba, al piano, Elisa Ibáñez, con Enrique García Asensio en el "podium". En la misma velada, el "Salmo 129" " De Profundis", de Oscar Esplá, (...) Ana Higueras, Inés Rivadeneira, José Foronda y Julio Catania, el Coro de la RTVE -preparado por Blacafort- fueron intérpretes fieles, junto a la Filarmónica y García Asensio. (...)"


67) II Semana de Música de Cámara de Segovia, Iglesia San Justo, 22 de julio de 1971
Concierto Inaugural de la Semana. Ana Higueras, soprano. Miguel Zanetti, pianista

Críticas:
Carlos Gómez Amat, "Radio Madrid, F.M.", viernes 23-7- 1971: "Segovia. (...) Aunque mucha gente crea lo contrario; no hay nada más agradable para el crítico que la alabanza sin reservas. este es el caso del concierto de ayer en Segovia, en el que nuestra soprano Ana Higueras, con Miguel Zanetti al piano, se nos presentó como una primerísima figura. Su voz y su estilo han encontrado ya la plenitud. una voz cristalina, suave y potente, siempre al servicio de la interpretación musical, se une en Ana Higueras a una figura realmente encantadora y a un gesto discreto. En fin, Ana Higueras es una figura del canto con un arte personal y una categoría mundial, como ya se está demostrando en Austria. La colaboración de Miguel Zanetti fue perfecta. No es extraño que el éxito fuera de auténtico clamor. En efecto los artista fueron aclamados por un público lleno de entusiasmo y emoción. Otra de las grandes virtudes de Ana Higueras es su flexibilidad. El contraste de Mozart puro, delicado y limpio, con la pasión de Ricardo Strauss, fue impresionante. Había emoción en la maravillosa delicadeza de la "Canción de Cuna" morzatiana y también la había, de la más alta y serena, en "Tu eres la Paz" de Schubert. Pero en Strauss esa emoción se hacía física, cercana a las lágrimas. Esta primera parte de Mozart, Schubert y Strauss fue de antología. Yo prefiero la musicalidad al virtuosismo, pero la verdad es que, en el caso de Ana Higueras, ambas cosas se unen sin estorbarse. En la segunda parte oímos un Turina que no se puede hacer mejor, un encantador Ernesto Halffter, con esa particular mezcla de Scarlatti y del folklore, y los Madrigales de Rodrigo, dichos con una técnica prodigiosa. Ana Higueras y Miguel Zanetti prolongaron su programa con otras dos páginas de Falla y Rodrigo.
La inauguración de la nueva Semana de Música de Cámara de Segovia ha sido triunfal."
Fernando Ruiz Coca, "Nuevo Diario", Madrid, 25-7-1971:"Segovia. Brillante inauguración con Ana Higueras y Miguel Zanetti. (...) Ana Higueras nos ha sorprendido con su creciente madurez. Acostumbrados a escucharla en evolución imperceptible desde casi niña, la plana juventud nos trae, desde los grandes teatros de Viena, un redondo enriquecimiento de la voz, la técnica y la sensibilidad. El timbre más denso y coloreado; la emisión natural, sin problemas aparentes; la dicción, clara y lógica; una magistral facilidad para adecuarse a los diferentes estilos abordados, y un poderío para la pasión, que extraña en su delicada figura, y que es revelación impensada en las páginas de Richard Strauss, forman el apretado contrapunto de razones justísimas para el encendido elogio. Tres estilos, no ya distintos, sino contrapuestos, estaban en el equilibrado programa, aparte de las canciones españolas: Mozart, angélico y jupiterno, con su transparencia y sustanciales ornamentos; el siempre adolescente Schubert, limpio, espontáneo, popular y refinado; Strauss con su dramático posromanticismo, y luego la constante de lo sevillano en el Turina del "Poema en forma de canciones"; la elegante gracia de los pentagramas de Ernesto Halffter y la alegre melancolía de los "Madrigales amatorios", de Joaquín Rodrigo. Identificada con estos cuatros puntos cardinales estilísticos, Ana Higueras -estupendamente secundada por la musicalidad de Zanetti al piano- dijo de una manera admirable su canción, sus canciones de esta tarde castellana, que inicia una Semana prometedora. Cálidas ovaciones y "propinas" -Falla, Rodrigo- subrayaron el éxito grande y unánime."
Antonio Iglesias
, "Informaciones", Madrid, 26-7-1971: "Segovia. Conferencias Inaugurales y brillante recital de Ana Higueras. (...) Por la tarde, abarrotada la Iglesia de San Justo, tendría lugar el primero de los conciertos de la Semana de Segovia, confiado a la soprano Ana Higueras, acompañada por las tantas veces probada calidad del pianista Miguel Zanetti. Nos llega ahora nuestra cantante con el "aprobado" de las tierras extrañas y concretamente luego de una triunfal residencia en la Ópera de Viena. Para los que creímos en ella, sobran estos testimonios "de fuera" y sólo asistimos a su recital con la seguridad previa de su valía grande; aún así, hemos de reconocer nuestro asombro ante la actuación que supera con mucho cualquier vaticinio. Hoy, en España, Ana Higueras pasa a constituirse en una de sus más elegidas voces, por calidad y por cantidad, por artista y por música. Un programa de enorme responsabilidad -páginas difíciles y admirablemente seleccionadas de Mozart, Schubert, R. Strauss, Turina, E. Halffter y Rodrigo- vendría a asegurarnos el anterior aserto; unamos, no lo olvidemos, a las calidades que adornan a la joven voz su dicción irreprochable, algo que conviene señalar porque importa tanto. Ciñámonos a reflejar su éxito enorme, rubricado por el nutrido aplauso del público que se hizo premiar con la concesión de dos "bises", ratifiquémonos gozosamente en lo que importa redescubrir en este programa responsable y de tanta altura a Ana Higueras y señalemos que, primeros en los entusiasmos, hemos de destacar la presencia de las autoridades segovianas, con su gobernador civil a la cabeza, percatados de la importancia cultural que para los pueblos significan estos ciclos organizados desde la Dirección Gneral de Bellas Artes, por su Comisaría General de la Música."
José María Franco, "YA", Madrid, 27-7-1971: "Gran triunfo de Ana Higueras en Segovia. Algunos lo sabíamos hace mucho tiempo. Sus actuaciones a lo largo de ocho años de vida profesional, saliendo airosa de las más difíciles empresas y los más variados cometidos con esa difícil facilidad de los elegidos del destino, lo decían bien a las claras. Y, sin embargo, en el poético atardecer segoviano de esta jornada inaugural de la II Semana de Música de Cámara , todos cuantos llenamos a rebosar la iglesia de San Justo tuvimos la sensación de descubrirlo por primera vez: España tiene en Ana Higueras una de las más grandes cantantes de todos los tiempos. Y es que el genio sorprende siempre como una revelación. Su admirable poder de ponernos en contacto con el misterio aterra a muchos, hasta el punto de preferir ignorarlo. Pero esta vez creo que ni las prodigiosas pinturas románicas que decoran el ábside de la iglesia podrán olvidar la magistral actuación de esta cantante excepcional. Que no se engañen los que no estuvieron allí, los que sólo saben de su juventud y sus estudios, los que no supieron ver lo inminente de las promesas que implicaban sus primeros pasos: Ana Higueras es ya una de nuestras grandes cantantes universales. Cuando un artista está, como la protagonista de este concierto, por encima de un cierto nivel, pierde todo sentido su análisis. Ni su técnica, de una perfección absoluta; ni su voz; ni su voz, de timbre insuperable, que ha alcanzado la plenitud de volumen y extensión; ni, incluso, su sensible y profunda musicalidad, cuentan a la hora de explicar algo que escapa a las palabras; algo que habló muy fuerte y muy hondo al corazón de todos los asistentes.
Del programa -amplio, ambiciosos, hecho de equilibrio y contraste- quiero destacar el conjunto de "Lieder" de Strauss y el "Poema en forma de canciones" - por fin oído como un todo indisociable, monumento capital de la música vocal española, un de las obras más geniales de Joaquín Turina-. Son muchas veces las que he oído estas obras; así, nunca. Deseo que el eco de las interminables y encendidas ovaciones que jalonaron este concierto siga resonando en el corazón de Ana Higueras cuando vuelva al primerísimo puesto que ocupa, desde hace dos años, en la Ópera de Viena, y le recuerde que en su Patria, tan reacia a admitir el talento de sus artistas, se la admira y se la espera. (...)"


70) Wiener Staatsoper, "Die Entführung aus dem Serail", (El Rapto del Serrallo), W. A. Mozart,
martes 7 de diciembre de 1971

Ana Higueras debuta como Blondchen en la Staatsoper de Viena

Crítica:
Der Merker, (firmado I.M.S.)Viena, 18-12-1971: "Die Oper im Dezember. (...) Fall Coloratur soprane: Mit den Damen Auger, Groote, Gruberova und Popp verfügt die Wiener Staatoper über talente, die passende Partien wirklch nur durch Zufall bekommen. Nicht genug: auch die sehr talentierte Ana Higueras singt nunmehr am Ring und komplettiert ein Fach, das haupsächlich durch die bereits arrivierten Damen Holm und Miljakovic blockiert ist, wobei aber gelegentlich auch Stars wie die Grist, Pilou oder Rothenberger mangels andere Partien hier tätig sind. (...) 7. Dezember: "Die Entführung aus dem Serail" (...) Ana Higueras als Blondchen hatte fast mehr su bitten. Sassen die Spitzentöne und Bühnentemperament hatte sie auch zu bitten. Überdies wies sie einen gewiessen Pfiff in der Phrasierung und Courage im singen nach, und stellte sich somit als entwicklungsfähige Sängerin vor, die hoffentlich hier nicht versanden wird. "
Federico Sopeña Ibáñez, "YA", Viena, dicembre 1971: "La música en Viena. Ayer como hace treinta años, gusto y regusto con "El rapto en el Serrallo", de Mozart (...) Una jóven cantante española, con menos de dos años en la "Volksoper", mimada ya por su "Reina de la Noche" en "La flauta mágica", canta "El rapto en el Serrallo" en la Gran Ópera, lo canta como nunca lo pueden cantar ni los jóvenes ni los grandes en España, acariciada por esta orquesta, cuyos bajos tienen también alas -allí está también al frente el famoso Streicher-, y el metal sonrisa. Me refiero, claro está, a Ana Higueras, vienesa de adopción, piando perfectamente el dulce casi dialecto -el que asciende a idioma cuando se canta en Mozart-, familiar desde el primer momento y apluadidísima por este púíblico, de oscuro y bien vestido, pero sin etiqueta, llenando la sala, pero sabedor de que lo mejor de ella, su presencia verdadera y constante, está en ese inmenso palco de los estudiantes de música, abarrotado noche tras noche, y que sería "contestatario" , como cuando la sucesión de Mahler, si no hubiese fidelidad al estilo."


71) Wiener Staatsoper, "Die verkaufte Braut", (La Novia vendida), de Friedich Smetana, 10 de diciembre de 1971

Crítica:
Federico Sopeña Ibáñez, "YA", Viena, diciembre 1971: "El raro Smetana. Tan contento caminaba hacia la ópera porque el frío era menor y porque era bonito un estreno como adiós: para mí como para tantos -dejo aparte el disco- "La novia vendida", de Smetana era "première" para la vista. (...) Dentro del "rollo-tostón-desengaño", un rayo de luz cuando en la primera escena del tercer acto el gran Kunz, el queridísimo Papageno de hace años, dirigió, hablando, la escena del circo ambulante para la fiesta del pueblo: yo creo que hasta el Smetana de tan oscuro semblante se hubiera reido como un niño ante tamaña gracia: vocalmente fue protagonista de esa gracia, de esa perfección, nuestra Ana Higueras, ganadora ya antes de cantar con solo el gesto de la juventud gozosa, triunfante, conquistadora después de cantar de manera deliciosa, con una voz como su gesto, la única delicia "ariosa" de esta partitura que dura casi tres horas."

ANA HIGUERAS
críticas